POR: JAVIER HERNANDO SANTAMARÍA

Tras una fuerte campaña de expectativa se estreno por fin la miniserie "Rosario Tijeras" producida por Teleset para el Canal RCN y como era de esperarse ya empiezan a manifestarse todos los sectores de la teleaudiencia que van en contra de todo este tipo de contenidos violentos, pletóricos de antivalores, que reflejan una realidad que aún vivimos y queremos tapar con falsos moralismos y argumentos de estigmatización, pésima imagen del país y demás, que se desvanecen como ecos de voces en una caverna.

El día del estreno se presentó un empate técnico de "Rosario Tijeras" frente a la telenovela "Oye Bonita", la cual supuestamente se encuentra en su recta final, ayer en su segundo capítulo la nueva miniserie que relata la historia de una sicaria de los suburbios de Medellín ocupo el primer lugar de audiencia, como un claro indicador de que pese a todo el escozor que provoca su temática y las connotaciones de índole moral y patriótico, a la gran mayoría de telespectadores les gusta ver reflejada esa realidad poco grata en la pantalla chica.

Para muestra y precedente están los índices de audiencia que alcanzaron otras miniseries como "Sin tetas no hay paraíso", "El cartel", "Las muñecas de la mafia" y "El capo", todo este barullo de estigmatización de la cultura paisa seguramente no trascienda más allá de las protestas de algunos grupos en FaceBook, cartas a la defensoría del televidente y uno que otro artículo critico en alguna revista o blog, me pregunto. ¿Llueve sobre mojado?

Lo más sensato que se puede hacer frente a contenidos televisivos que consideramos nocivos, poco ejemplarizantes o de mala calidad es apagar el televisor, buscar opciones en otros canales o leer un buen libro, al fin y al cabo la televisión aún es gratuita, y pese a todas las voces de protesta y las quejas que instauremos nunca seremos escuchados, ni por los directivos de los canales y mucho menos por la bien ponderada Comisión Nacional de Televisión, si mucho, habrá pronunciamientos "imparciales" de la defensora del televidente y no más, pare de contar.

Tan sencillo como que de nosotros mismos depende que la televisión siga ofreciendo este tipo de temáticas, el rating lo dice todo y el rating lo hacemos nosotros que nos tomamos la molestia de encender el televisor y nos quedamos una hora o más como impávidos masoquistas consumiendo lo que sabemos nos produce mamera y escozor, nos encanta que nos metan el dedo en la yaga, para luego salir a quejarnos y armar alborotos inertes.

Otra sensata opción es ver este tipo de contenidos sin falsos moralismos, ni prejuicios, queramos o no, reflejan nuestra realidad, esos trapos sucios que no queremos lavar afuera y han servido para que la televisión hoy los convierta en ficción y nos ofrezcan series de impecable calidad que gozan de reconocimiento internacional. ¿Dónde quedan series como "Los Sopranos", las sagas en cine de "El Padrino", ganadoras de muchos galardones importantes y que también tocaron temáticas violentas alusivas a la mafia?.

El compromiso fundamental para todos los padres de familia quejosos, es no permitir que los niños vean este tipo de series sin una orientación, los canales son muy claros en su advertencia de que no son aptas para menores edad y se emiten en horarios exclusivamente para adultos. Así que mis queridos amigos lectores, dejémonos de tantas pendejadas.

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